Hanzi Freinacht

(traducido por Ram Gallegos)

Artículo original:
https://metamoderna.org/from-premodern-to-metamodern-mind-a-brief-history-of-human-evolution

El metamodernismo está destinado a vencer al postmodernismo en el largo plazo, así como el postmodernismo está actualmente venciendo al modernismo y el modernismo venció al antiguo régimen de su predecesor pre-moderno. Pero no estamos hablando sólo de escuelas filosóficas, estamos hablando de mentalidades enteras, de paradigmas, que han emergido del intrincado y recíproco proceso entre los desarrollos sociales y la psicología humana. De la misma manera, el surgimiento del metamodernismo y sus predecesores tiene una dimensión histórica que debería servir como un esclarecedor y pedagógico punto de partida para comprenderlo antes de aventurarnos a investigaciones más profundas sobre sus facetas sociales, filosóficas y psicológicas.

El siguiente es un extracto ligeramente editado del libro de Hanzi Freinacht titulado “La sociedad que escucha: una guía metamoderna a la política, libro uno”. Este es el primer libro en una serie sobre el pensamiento metamoderno, un trabajo de filosofía popular que investiga la naturaleza del desarrollo psicológico y sus implicaciones políticas. Lo que leerás a continuación viene del capítulo sobre las etapas simbólicas y la evolución de nuestras herramientas simbólicas compartidas.

LA SABIDURÍA DE LA ERA “AXIAL”

Hace alrededor de 2500 años, a través del continente eurasiático, existió una crítica generalizada a la lógica de que “el más fuerte tiene la razón” que prevalecía en las complejas sociedades agrarias de ese tiempo. A este periodo también se le llama la “era axial” y es aquí donde encontramos los inicios de muchas religiones clásicas, tradiciones de sabiduría y escuelas filosóficas: desde el judaísmo al cristianismo y el islam, las filosofías socráticas griegas de occidente, hasta el zoroastrismo, el hinduismo y el nacimiento de las tradiciones del budismo, jainismo, confucianismo y taoísmo en oriente.

Todas estas tradiciones abstrajeron ciertas enseñanzas universales de las historias y narraciones de su tiempo. No existían sólo “los dioses”, sino “un Dios encima de todos los dioses” (la abstracción última). Pero esto no sólo se encuentra en las religiones abrahámicas, tenemos al Brahman en el hinduismo, al vacío sin formo como base del ser en el budismo, al Tao del taoísmo, al Tan (cielo por encima de todos los dioses) del confucianismo, a Ahura Mazda (el señor de la sabiduría) en el zoroastrismo, sin mencionar cómo Platón y Aristóteles comenzaron a hablar de “Dios” en singular a pesar del hecho de que hubieran crecido con el panteón politeísta griego, sin ningún contacto con las religiones abrahámicas.

Por su puesto que no estoy asegurando que estas tradiciones no tuvieran diferencias cualitativas significativas entre sí (o que algunas de ellas conformen un sistema monolítico). En mi opinión, las tradiciones de la filosofía socrática, el taoísmo y el jainismo se distinguen particularmente por ser más radicalmente críticas de las sociedades en las que vivían. Pero  estoy asegurando que no es coincidencia que hayan aparecido bajo circunstancias históricas comparables (esto es, dentro de regímenes agrarios altamente desarrollados con tradiciones literarias) y que existe una lógica subyacente que explica esto (puedes leer más al respecto en mi libro sobre historia, Los 6 patrones escondidos de la historia universal.)

La idea básica es que existe algo innombrable más allá de las historias que nosotros, simples mortales, nos contamos a nosotros mismos; una verdad universal más allá de cualquier cosa que podamos comprende y a la que nos debemos rendir en última instancia. Sale el dios-rey, el faraón; entre el rebelde virtuoso. Sale Prometeo y su desafío a los dioses y entran marchando los santos. Sale la rebelión, la violencia y el poder, entra la renuncia, la paz y la armonía. Más allá de nuestros asuntos humanos , más allá de nuestras tragedias y pasiones, existe algo más absoluto, una realidad más real que las vidas que vivimos.

Existe un Dios o Verdad Universal y el ser humano tiene un alma. Y lo que todos los sabios de la era axial nos dicen es básicamente lo mismo: ¡no vendas tu alma por placer y poder! Simplemente no vale la pena.
La existencia de una Verdad Universal con V mayúscula significa que la rebelión es inútil: el rebelde Satán ya no es un príncipe cool o un semidiós, sino el símbolo por excelencia de la maldad. Los rivales “dioses de poder” como Baal son relegados al estatus de demonios; sólo existe un Dios (o algún otro principio fundamental, como en las tradiciones orientales).

REBELDES VIRTUOSOS

Pero, y este es un gran pero, esto también significa que ningún rey, gobernante o instancia de poder puede tener autoridad alguna más allá de servil a la verdad universal. Así es que los santos y profetas son rebeldes y virtuosos críticos que desean alinear a la sociedad con un orden cósmico más profundo y universal. Se mantiene al emperador chino pero sólo si mantiene el Mandato del Cielo; ya no es un dios con ropas terrenales, ahora es un hombre divinamente vestido en contacto con Dios. Y en India, todos los gobernantes deben ajustarse al rajadharma, el camino de los reyes. Por supuesto, hay que darle al César lo que le pertenece; pero recuerda, en última instancia la ley del corazón precede cualquier ley terrenal, dice Jesús. Y protestar contra un gobernante injusto, añade otro profeta, es la forma más alta de jihad.

Lo que hoy conocemos como sociedad premoderna o tradicional de hecho nace como una forma de crítica radical a la injusticia, la guerra, la esclavitud, la opresión y la degradación. Una crítica al uso arbitrario del poder. Es aquí donde la humanidad se da cuenta de que la verdad les liberará. Aún cuando continúan operando dentro de los límites de las sociedades agrícolas pre-industriales, estas tradiciones lograron conformar prácticas espirituales disciplinadas para desarrollar el alma humana hacia la realización de la verdad última, hacia una forma de ascenso interior. Y lograron conformar sociedades justas y armoniosas basadas en la verdad tal y como la revelaron las personas iluminadas, los profetas o mensajeros de dios. Los reyes comenzaron a tratar de mostrar que su mandato particular era el más fiel, que su poder era justificable universalmente como el orden natural de las cosas, que su supremacía servía a la verdad.

¿LA ÚNICA FÉ VERDADERA?

¿Pero qué verdad? Siempre existe un camino verdadero mostrado por los profetas (incluso en la relativamente abierta fe jainista) y las otras perspectivas son en ultima instancia falsas. Esto genera un punto ciego de proporciones colosales: la etnocentricidad, es decir, que sólo ves las perspectivas e intereses de un grupo étnico, cultura o civilización.

Por supuesto, cualquiera puede ser cristiano ¿pero qué pasa si alguien simplemente no lo es? Tan pronto como se desafía una “verdad universal”, como la palabra de Cristo, esto crea una herida abierta dentro de toda nuestra realidad. Si esas otras personas, digamos los musulmanes, no creen en esta verdad, o la verdad debe ser falsa, o ellos deben estar colectivamente equivocados, confundidos o degenerados.

Si la Verdad única es falsa, esto significaría también que la realidad misma en la que vivo, que la fuente de lo bueno, del amor y de la esperanza en este difícil mundo, no existe. Que la justificación para toda mi moralidad es falsa. Esto significa que mi alma, que me ha sido eternamente dada por Dios, no existe. Si los demás pueden encontrar razones para desafiar esta fe, tal vez no es tan universal después de todo. No ¡esto no puede ser! ¡Los infieles deben morir y arder en el infierno! (O convertirse).

Uno se prepara para oprimir y destruir a los demás para así resistir tales cuestionamientos a la propia ontología (sentido de realidad), ideología (sentido de lo que es la sociedad) e identidad (la construcción social de un ego), para proteger y mantener las fronteras del propio universo simbólico. De hecho, cada infiel se convierte en una amenaza para el propio universo simbólico entero. Y los herejes se vuelven aún más amenazantes (uno de los nuestros que conoce la Verdad pero aún así la traiciona). Simplemente observa la gravedad con la que la palabra “hereje” aparece en su forma escrita; esto es una herencia de la era axial.

En su comprensión de la universalidad, este tipo de pensamiento crea una defensa inconsciente de su propia particularidad donde el extraño y el anormal son duramente discriminados y castigados. Mientras aboga por la solidaridad universal y la hermandad, también crea fronteras y guerras santas. En vez de ponernos en marcha para encontrar la verdad universal, asegura que ya tiene la Verdad e instala la inquisición; suprime todas las demás perspectivas en una locura celosa y misionera. Y mientras aboga por la misericordia y el cariño en el nombre de los pobres y desamparados, justifica que los reyes y obispos nos gobiernen y nos engañen.

EL VALIENTE MUNDO NUEVO DE LA MODERNIDAD

Pero si la “verdad” es verdaderamente universal, dijeron los pioneros de la revolución científica y la Ilustración, ¿no debería ser verificable por todos? Esto es ¿no debería ser confirmable intersubjetivamente(o “falseable”, como clarificaron Blaise Pascal y Karl Popper), para que nos aseguremos que lo que yo veo es lo que tú ves?

¿Por qué deberíamos confiar en las palabras de los demás, incluso en los mensajeros de Dios, si no podemos confirmar nuestras propias percepciones por nosotros mismos y después dejar que los demás las vuelvan a confirmar? Si tú y yo podemos ver las lunas de Júpiter ¿seguro que las lunas de Júpiter están ahí? Si sólo yo veo ángeles y duendes, y ninguno de ustedes lo hace, ¿no es más seguro afirmar que no existen ni ángeles ni duendes?

Esta línea de pensamiento nos lleva por el camino del materialismo, el reduccionismo, el positivismo, el determinismo y el cientificismo: existe una realidad real “allá afuera” y a través de la inter-subjetividad, a través de la verificación, a través de la ciencia y el método científico (inducción, deducción y abducción), podemos ir más allá de las cadenas de la ilusión subjetiva y ver el mundo real por primera vez.

Más allá de nuestros sentidos, nuestras historias, nuestros sentimientos, pensamientos y convenciones sociales, existe un mundo gris y sombrío que consiste sólo en cosas sin sentido que ciegamente siguen una lógica inmutable y mecánica inventada por nadie ni nada en los anales del universo. El mundo de los hechos. Todo, incluyendo nuestra conciencia, es una gran máquina que consiste de partículas y ondas que chocan entre sí y crean los fenómenos que conocemos: la evolución, el ADN, la energía, la entropía, los átomos, la simetría, las cantidades, la cosmología, el espacio-tiempo (todo dentro de la misma aritmética básica). Pero incluso las partículas y ondas son sólo aspectos superficiales de los campos omnipresentes que saturan y constituyen al universo. El método científico, y los instrumentos que van más allá de nuestra percepción, nos ayuda a “perder nuestros sentidos”: porque nuestros sentidos nos traicionan. Sólo evolucionaron para ver y relacionarse con una pequeña parte de la realidad, así como nuestra mente racional. Al disciplinar y moldear nuestras mentas nos estamos liberando de las cadenas de la ilusión.

La física se convierte en química que se convierte en bioquímica que se convierte en biología que se convierte en psicología que se convierte en sociología. Con cada paso se pierde un poco de elegancia y precisión, pero esto es sólo debido a la imperfección de nuestro conocimiento. Y en cada nivel reina incuestionable el mismo método científico inventado por Francis Bacon. Sólo existe una realidad, aquella gravada en piedra. En la física.

QUE MUERA EL ALMA, QUE VIVA EL INDIVIDUO

Inicialmente René Descartes mantuvo al “alma” como un extraño fantasma en la máquina, pero pronto se pudieron exorcizar todos esos fantasmas y lo que quedó fue sólo la máquina. La máquina (en su ciego movimiento mecánico, perpetuo y sin sentido) es la realidad última, la verdad final más allá de todas las verdades. Laplace lo dijo: si existiera un “demonio” que supiera y pudiera calcular las posiciones de todas las velocidades de todas las partículas del universo, esta entidad sabría todas las cosas que ocurrirían en el futuro. ¿Qué hay de Dios? Preguntó Napoleón, y Laplace contestó: “Su majestad, no necesito de tal hipótesis”.

Sale Dios. Sale Jesús y Mahoma y todos los santos con sus historias arbitrarias, siempre recurriendo a opiniones subjetivas y contingencias históricas. Hemos sido engañados y manipulados por quienes en última instancia son sólo un montón de cretinos santurrones y hambrientos de poder quienes soñaron con realidades que les convenían. Pero ahora estamos despertando, madurando, y el individuo puede tomar responsabilidades y ver por sí mismo si las cosas tienen sentido. El individuo es libre y está empoderado por la ciencia; la dignidad del hombre nació bajo su luz eléctrica. Literalmente hablando, las muertes por parto y la mortalidad infantil disminuyeron dramáticamente.

Dejamos atrás las revelaciones privadas, aquellas encontradas en cavernas remotas después de cuarenta días de soledad, y traemos la revelación pública, aquella que puede confirmarse por cualquier ser humano en virtud de sus propios sentidos, razón y racionalidad. La humanidad deja de ser esclava de las afirmaciones autoritarias de otros. El hombre puede pensar por sí mismo y, por primera vez, en su conocimiento universal, concibe al otro como su igual: el ciudadano informado ha nacido.

¡Entra Francis Bacon, Darwin y Einstein! Entran los inventos, desde la máquina de vapor de James Watt al desarrollo de la bombilla eléctrica de Tomas Edison y la corriente alterna de Nikola Tesla, pasando por la penicilina y la computadora. La larga historia de la ignorancia y el prejuicio ha acabado. Ha comenzado el progreso.

ESPIRITUALIDAD ILUSTRADA

¿Hemos perdido nosotros, los modernos, la espiritualidad? No, somos más espirituales de lo que fueron las personas con religiones tradicionales. Somos ilustrados. Las tradiciones hablan de Dios y de universalidades divinas, del cielo y del alma individual. Pero nosotros encontramos las verdaderas universalidades, las unidades básicas del Sistema Internacional, la realidad más allá de nuestros sentidos. Y dentro de su deslumbrante elegancia e inconmensurable vastedad, nuestro universo es más grande, más asombroso, inspirador, bello y misterioso que el tuyo. Mira esas prístinas y cristalinas líneas que definen el orden del cosmos, descansando justo debajo de cada superficie y evento caótico. Es objetivo. ¿Puedes saborear ese hermoso mundo? Ciencia objetiva acerca de la realidad objetiva, a través de la cual podemos lograr nuestros objetivos sociales y personales.

El individuo ya no se define por la autoridad sino que se encuentra en una nueva relación con las leyes de la naturaleza, leyes que debemos explorar continuamente en una honesta discusión dentro de una comunidad de iguales donde cada persona tenga la dignidad para encontrar su propio camino y pensar por si misma.

Y así encontramos los verdaderos paraísos, conquistamos los cielos, atravesamos el espacio mismo, llegamos a la luna y trajimos la salvación a través de los ingeniosos avances de la medicina. Una medicina que funciona; mejor de lo que cualquiera de tus oraciones funcionó. Alimentamos a las personas del mundo; creamos una abundancia inimaginable.

Moisés no separó ni cruzó el Mar Rojo; esa es una asquerosa mentira que ellos tuvieron que decir para que la gente los siguiera. Pero incluso si lo hubiera hecho, no estaríamos impresionados. Nuestro Dios, la ciencia, el conocimiento mismo de la verdad, sigue siendo mucho más grande. ¿Dividir el mar? ¿Fue eso lo mejor que se te pudo ocurrir? Nosotros lo cruzamos en un Boeing a cien veces la velocidad, mientras bebemos café, sin callos en nuestros pies y con una mejor vista. Y también abolimos la esclavitud globalmente. Mejor suerte para la próxima, Moisés.

Dices que tu “Dios” trae el orden universal. Pero todas las sociedades que has creado han estado llenas de extrañas contingencias. Nosotros creamos una burocracia ordenada con Estado de Derecho que organiza a un mercado altamente productivo e innovador que alimenta al Estado de Bienestar. ¿Paz universal? Has sido beligerante desde el primer día, con guerras religiosas que han durado hasta nuestros tiempos. ¿Alguna vez ha habido una guerra generada por la ciencia, o por lo menos una pequeña riña? No.

CRECE Y AFRONTA LA REALIDAD

Tal vez sería lindo que el paraíso en realidad existiera, que los humanos realmente tuvieran almas que sobrevivieran al momento de la muerte, que hubiera un significado anticipado para nosotros, inscrito dentro del tejido de la realidad misma. Pero en última instancia, estas sólo fueron fantasías. Los humanos las inventamos, ya sea porque carecíamos de verdaderas explicaciones para las cosas, o porque queríamos creer en ellas. Canciones de cuna.

Pero la verdadera madurez puede afrontar la realidad. Claro, es posible que mi maldita muerte signifique mi desaparición. ¿Es eso tan malo? ¿Eso debe convertirme en un llorón con el único consuelo de pensar que voy a revolotear por los aires con la abuela mientras toco el arpa? Seguro, resulta que el universo es una máquina muerta, siempre lo ha sido, y siempre será en última instancia indiferente y ciego hacia mí y hacia toda la humanidad. Está bien. Simplemente afróntalo y verás que esto no se vuelve tan aterrador. De hecho se siente fresco, claro y de alguna manera bueno. Como sea, sigue siendo la verdad, la única que conseguirás. Así que afróntalo y continúa con tu vida.

Puedo entender que las personas del pasado quienes verdaderamente no conocían nada mejor creyeran en estas extrañas cosas. Quiero decir, yo también lo haría si no se me hubiera enseñado sobre la ciencia, sobre la verdadera realidad. Pero de hecho, insistir, de frente a la ciencia y al mundo moderno, con esa estupidez narcisista, santurrona y espuria acerca de cómo la realidad entera se trata de ti simplemente ya no es lindo. Está lastimando a las personas, está generando una culpa moral innecesaria, prejuicios y conflictos y está obstruyendo el verdadero progreso y las verdaderas soluciones a nuestros conflictos.

El tuyo es un mundo más pequeños para seres humanos más pequeños. Y de hecho, con total honestidad, tus ideas son basura. Un universo que no tiene un significado previo, que simplemente es un vacío prístino y abierto y donde nosotros mismos tenemos que crear el sentido (ya sea a través de la exploración científica, la lucha política, la expresión artística o simplemente el confort, el amor y la diversión) es mucho más emocionante. Y, de hecho, morir, que es simplemente revertir el hecho de haber nacido, es mucho más confortable que una indulgente eternidad tocando el arpa.

Aún así, no te voy a juzgar. Si en verdad necesitas esa canción de cuna, adelante ¿quién soy yo para juzgar? Porque después de todo es el individuo el que decide. De ti depende. Y a diferencia de ti, estoy tan seguro de mi realidad que no siento la necesidad de amenazar a los demás con mi coerción metafísica (el infierno) o de obligar a los demás amenazándolos con violencia. No soy como tú: mi universalidad no viene del cañón de una pistola (la cual yo inventé), sino de la razón y el debate. Sin embargo, insisto en que todos obtengan la mejor información disponible para que puedan tomar decisiones informadas. Nadie debería permanecer en las sombras ni ser forzado a creer en cosas absurdas debido a la ignorancia. Todos deberían tener una oportunidad justa.

Pero lo que no puedo perdonar, querido compadre, es el uso de la falsa autoridad científica para propósitos cuestionables y aborrecibles farsas religiosas: las brillantes “energías sutiles” púrpuras y turquesas y la “sanación cuántica” de los charlatanes de la Nueva Era, que siempre están vendiendo libros de autoayuda y gemas inútiles, siempre distrayéndonos de los verdaderos problemas de la vida. Louise Hay, quien dice que el cáncer es causado por tus propios problemas personales y que lo puedes curar con tu pensamiento. Deepak Chopra, quien constante y ritualisticamente viola a la física cuántica con sus charlatanerías incoherentes y pseudo-profundas. Simplemente haz cruzado la línea, señor. No puede haber misericordia hacia el esparcimiento de las pseudo ciencias y los líderes de sectas y los proponentes de la idea de los “niños índigo”. Los depredadores e hipócritas que han creado todo este espectáculo de las pseudo-ciencias no muestran ninguna misericordia por las pobres y confundidas personas a las que engañan, explotan y acosan. Y por ello no pueden esperar ninguna misericordia de mi parte.

La realidad es una dura amante. Pero de alguna manera, la realidad es justa. Las personas tienden a recibir lo que se merecen. Las personas que son lo suficientemente fuertes para encarar la verdad (y no renuncian para ir a perder el tiempo en cosas absurdas) ganarán al final. Mientras que esos perdedores estaban hincados fantaseando acerca del pastel de cumpleaños de sus dioses, esperando ser “especiales” y obtener mágicos secretos, nosotros estábamos afuera en el mundo real y descubrimos la evolución, la relatividad, la mecánica cuántica, la genética y la computación. Nos divertimos más y nuestro conocimiento tuvo resultados reales: deliciosos resultados reales, claros, duros, efectivos, confiables y repetibles. La verdad, por lógica, recompensa a aquellos que la conocen. Y aquellos que se alejan de ella, siguiendo la misma lógica, son castigados.

Y cuando sus dioses les fallan vienen arrastrándose a nuestros hospitales, rogando por una cura que sólo la ciencia ganada a través del esfuerzo y el dolor les puede proporcionar. Y los curamos y nos responsabilizamos por ellos. Porque alguien tiene que hacerlo. ¡Uff!

REBELDES POSMODERNOS AL RESCATE

Pero espera un minuto (dijeron los críticos románticos del siglo XIX, los postestructuralistas, los autores de la teoría crítica social, el movimiento contra-cultural y los ecologistas profundos y las feministas queer hipsters feministas) si afirmas que la realidad está basada en la verificación intersubjetiva, ¿no deberían todas las perspectivas ser incluidas y tener una voz?

Hay una falla central dentro de toda la idea de la verificación intersubjetiva: presupone que cada individuo es independiente de su contexto social. ¿Pero que tal si algo dentro de ese contexto afecta a todos los individuos presentes de manera que todos verifiquen algo que, bajo circunstancias diferentes, sería visto como falso? Existen cosas como el lenguaje común, las jerarquías sociales, la presión social, los supuestos escondidos o inconscientes, los prejuicios y los intereses económicos. Todo esto le da forma al contexto dentro del cual se puede hacer la verificación intersubjetiva: moldeando así lo que se considera “la verdad”. Y nada de esto surge de manera caótica: estos contextos tienden a seguir ciertos patrones, a excluir repetida y sistemáticamente ciertas voces, verdades y perspectivas. Y las creencias más absurdas, violentas y opresivas se aclaman como verdades verificadas intersubjetivamente, porque todos estamos dentro de ellas. Seguramente no podemos estar todos equivocados ¿o sí? Sí, señor presidente, sí podemos.

Si tu verdad es tan universal ¿por qué sólo tiene sentido desde una perspectiva moderna, educada y de clase media (y comúnmente de clase blanca y género masculino)? No es que cuestione los resultados específicos de la ciencia (si tiras una roca, caerá, en esto estoy de acuerdo; y cuando la medicina funciona, funciona) Pero ¿cómo es que tu visión moderna y universal del mundo ha oprimido a tantas personas y animales?

¿LLAMAS A ESO ILUSTRACIÓN?

Comencemos con las culturas indígenas. Cuando la civilización moderna llegó a Groelandia y “civilizó” a los esquimales (de la mano de esos molestos daneses), su cultura se desmoronó como un castillo de naipes. Se generó una increíble miseria y muchos de ellos se volvieron alcohólicos en el fondo mismo de la sociedad danesa “moderna”. Si retrocedes un poco más en el tiempo, los europeos consciente y deliberadamente conquistaron y explotaron a otros en nombre de la civilización y de la modernidad, reclamando que este era el orden científicamente respaldado de las cosas. Pero incluso si no retrocedes hasta el colonialismo, hoy en día muchos de los indigenas y de las culturas tradicionales alrededor del mundo están recibiendo duros golpes al tiempo que encaran la infinita arremetida de la comercialización, la instrumentalización, la burocratización y la degradación social. ¿Son estos simplemente animales atropellados en la carretera hacia la verdad universal que aseguras que encontraste en una clase de física del bachillerato?

¿Y que hay del proceso mismo de la modernización? Dices que la ciencia no genera guerras. Pero ¿te has dado cuenta de que existen otras guerras que han surgido directamente de la vanidad del proyecto moderno? Mira cómo China y la Unión Soviética se modernizaron. Millones y millones de personas murieron. Oh ¿esa no era verdadera modernización? ¿Sólo la modernización occidental es real? Pero se convirtieron en países modernos ¿sabes?. ¿Y qué hay de los Estados Unidos? Si son tan ilustrados ¿por qué su libro negro de derechos humanos es tan grueso? ¿Esas víctimas no tienen voz en la verdad universal de la clase de introducción a la química? Hablando de química, ¿sabías que el Imperio Británico comenzó a utilizar tintes químicos, lo que ocasionó el colapso inmediato de los mercados de tinte índigo de India (que el mismo Imperio había creado) y llevó a la inanición a millones de personas? Oh, eso tampoco era verdadera modernidad ¿verdad?. ¿Qué hay de la sociedad tradicional India? ¿No tienen voz en esto? ¿Sabías que la más grande y más sangrienta de las guerras se está llevando a cabo en estos momentos en el Congo? Un resultado a largo plazo de las peores atrocidades registradas en la historia, realizadas por occidentales modernos e ilustrados que utilizaron su tan aclamada racionalidad para forzar a los africanos nativos a producir cocoa y hule en lugar de comida para que pudieras disfrutar de ese delicioso y fino chocolate Belga. ¿Habías pensado en eso? Oh ¿y de dónde vienen los minerales de tu teléfono inteligente?

Y si el resto de los individuos están siendo liberados por este orden universal ilustrado que tú tan gentilmente estás compartiendo con el mundo ¿cómo es que una cuasi-esclava de Bangladesh hizo la camisa que estás usando, tal vez no bajo amenazas directas, sino para evitar que sus hijos se prostituyeran con los turistas occidentales? Sin embargo, una vez que trabaja en el taller clandestino, ella sí que es amenazada y su salud se ve ciertamente comprometida. Que bello orden universal es ese. Lo bueno es que podemos analizar continuamente a través de la intersubjetividad y confirmar que su vida aún apesta.

¿EN VERDAD CREES QUE TU LLAMADA CIENCIA “OBJETIVA” ES SUFICIENTE?

¿Y qué hay de los pacientes? Es verdad que la medicina moderna es poderosa. Las vacunas son buenas la mayoría de las veces. Pero la historia de la medicina moderna es un maratón de abusos a manos de doctores convencidos de que tenían a la ciencia objetiva de su lado. ¿Cuánto poder han utilizado indebidamente para lobotomizar y castrar gente hasta que las corrientes políticas, no científicas, de la sociedad cambiaron? Oh, esos pacientes eran débiles y estaban locos. Ellos no obtienen una perspectiva de la verdad universal, por supuesto.

¿Y cómo es que esta intersubjetividad universal siempre le da la razón a los hombres y deja afuera a las mujeres? Quiero decir, es un trabajo arduo encontrar a las mujeres en la historia de la ciencia.

¿Y cómo es que, con estas ciencias super-objetivas, los paradigmas siguieron cambiando con cada generación dependiendo de quien ganara las luchas de poder académicas? Hemos ido del universo newtoniano al universo de Einstein, y ahora resulta que Einstein estaba equivocado respecto a la física cuántica, y que el universo verdaderamente hace “cosas mágicas a la distancia” después de todo (y Dios juega bastante a los dados cuánticos). Todos están tan seguros de si mismos, de que tienen la realidad real, de que están siendo objetivos, pero todo el tiempo resulta que están equivocados y descubrimos, una y otra vez, que su entendimiento está más limitado por su cultura, su tiempo y su propio interés de lo que cualquiera esperaría. No es tan universal después de todo ¿verdad?

¿Qué hay de verificar cosas que están más allá del entendimiento de alguien en términos de educación, etapa de complejidad cognitiva o acceso a la información? Quiero decir: ¿qué tal si las personas no verifican algún gran descubrimiento simplemente porque son demasiado estúpidos o porque tienen demasiado miedo ya que están demasiado comprometidos con alguna otra idea? ¿Alguna vez ha pasado eso? ¿Sigue pasando en la ciencia? Puedes apostar que sí.

¿Y qué pasa cuando la comunidad científica  se pone de acuerdo? ¿Hace alguna diferencia que la mayoría de quienes la conforman son reclutados del mismo estrato social? ¿Harían otras preguntas si vinieran de otros grupos, con otros intereses? ¿Qué hay de la gran industria farmacéutica, la industria de la carne, la industria del tabaco y la industria del azúcar? ¿Crees que alguna vez estas linduras hayan afectado a la ciencia; a esta efectividad super-efectiva, objetiva y santa en la cual están tan involucradas las personas objetivas como tú?

¿Y quién decide lo que es “efectivo? ¿Qué tal si yo tengo el mejor método y mis resultados son muchas veces más efectivos “por dólar invertido” que tu método para matar judíos? Oh ¿crees que matar judíos está mal? Esa es tu opinión. Yo estoy mirando los hechos, amigo. Y resulta que yo estoy objetiviamente en lo correcto y tú estás equivocado. Mi método es más efectivo. Lo dice la ciencia. Así es.

El mundo, mi querido modernista, antes de convertirse en ciencia “objetiva”, es fenomenológico. Antes de cualquier cosa, lo que tienes es una experiencia subjetiva de las cosas como-son, siempre en-este-momento. Y esa es la única realidad “objetiva” que tendrás.

Y la experiencia fenomenológica de la realidad siempre está limitada por las construcciones sociales. Nunca podrás llegar a la realidad “real” si no es a través de símbolos: si miras una silla, en el momento que la mires, la interpretas como una silla, lo cual es un símbolo, no una “realidad objetiva”.

Incluso una idea de la física, como los átomos de hidrógeno, sólo están disponibles a partir del uso de símbolos construidos socialmente. No importa cuantos créditos universitarios obtengas de tu curso de física, o si obtuviste el Premio Nobel, sólo puedes entender el mundo a partir de símbolos que otros te han enseñado. Y, de nuevo, esos símbolos no están directamente vinculados a la realidad objetiva. Simplemente resulta que algunos símbolos son metáforas más útiles para describir los patrones de relación entre otros símbolos. Eso es todo. Has vivido en la ilusión de que vives más allá de la ilusión.

¿ASÍ QUE TE CONSIDERAS SECULAR? PIENSALO DE NUEVO

Dices que has madurado y has matado a Dios, que has crecido y lo has abandonado. Pero yo, la mente postmoderna, observo que eres un  indefenso creyente temeroso de dios. Esto porque piensas que existe una visión “objetiva” que viene de la nada, un trasfondo real gris, universal y que nunca depende de la perspectiva de nadie. ¿Pero dónde exactamente se encuentra esta realidad si no es en el conjunto de tus propias experiencias subjetivas y tus símbolos que otras personas te han enseñado en la escuela? ¿Cómo realmente trasciendes tus propias perspectivas, creadas por ti en tu interacción con los demás? Pregunto.

Oh ¿así que persistes? Simplemente sabes que está ahí ¿verdad? No puedes verlo, tocarlo o sentirlo más allá de tu propia subjetividad o más allá de los símbolos, pero tú fervientemente… ¿cuál es la palabra? Ah, sí, tú crees en ello. Simplemente das el salto de fe de que en realidad existe una máquina-mundo gris y descolorida ahí afuera, con una Verdad, Una Existencia Universal en los No-Ojos del No-Dios.

Ahí lo tienes. Nunca dejaste de creer en Dios, idiota. Simplemente lo llevaste tras bambalinas a través de la negación. Pero esa negación aún concibe a un Dios. Sigues haciendo la misma movida que hicieron Newton y Descartes: excepto que ellos de hecho admitieron que asumían que la realidad era posible por la mirada de Dios. No mataste a Dios; lo escondiste.
Has estado sentado en su Santo regazo todo este tiempo. Pero tu No-Dios con su “mirada de ningún lugar” es una simple tontería. Es una creencia religiosa y nada más. Y desde esa posición “objetiva” que es, y siempre fue, una sucia mentira, has estado codificando e instrumentalizando el mundo, justificando un gigantesco proyecto de extracción donde te las arreglas para explotarlo todo porque consideras que legalmente posees esos recurso. Es desastroso, deshonesto y profundamente dañino.

¿ES ESO PROGRESO?

Ahora, dime de nuevo. Toda la evidencia científica apunta a un simple hecho: que los humanos son animales como cualquier otra especie. Eso significa que un cerdo o una vaca es tan valioso como un niño pequeño. Es indudable, desde una perspectiva de las ciencias naturales. En realidad no hay ninguna controversia aquí. Así es que dime exactamente cómo es que tu ciencia universal justifica que dejes que sesenta mil millones de animales, muchos de los cuales corresponden a miles de millones de niños humanos, sean esclavizados, torturados y asesinados cada año; que sean condenados sin un juicio, que mueran por el tenedor. Explícame exactamente cómo esto es “progreso a la luz de la ciencia universal”. Háblame de nuevo acerca de tu perspectiva universalmente válida, acerca de lo bellamente verificable que es a través de la intersubjetividad. No lo creo.

Y esta civilización que has construido. Presumiste anteriormente que eras mejor que Moisés, con tus Boeings y tal. Pero Moisés no inundó las Malvinas en el océano a través del calentamiento global. Tú lo estás logrando (y por cierto con ayuda de las emisiones de esos mismos aviones). Y “bajo del mar” ya no es un lugar interesante para vivir porque  has matado a los peces y a otros animales acuáticos, casi un billón al año. Moisés es inocente de eso y tú culpable de todos los cargos, Los peces tienen experiencias sintieses bastante avanzadas ¿sabes? Y estás dejando que tengan muertes bastante crueles en masa. Dentro de tu objetividad ilustrada, has contaminado el resto del mar para poder tener más bolsas plásticas para los bocadillos que estás comiendo mientras ves la televisión y juegas videojuegos.

¿Si te das cuenta de que la civilización que has construido no es sustentable? Todos los análisis “objetivos” dicen que nos encontramos en un grave riesgo, pero aún así no estás haciendo nada al respecto porque estás demasiado ocupado con tus trajes y haciendo dinero mientras acaparas cosas en tu villa. Cosas importantes. Cosas responsables.
Tu me creaste, pero ahora yo te acabaré.

“¡CALLATE! ¡Cállate, idiota! ¡O te partiré el cráneo y veré tu asqueroso, relativista, moralista, snob y hipster cerebro regado en el asfalto!”

¡Wow, wow! Modernismo ¿eres tú? ¿En dónde habías estado? Te ves terrible. ¿Has estado tomando? Ahora ¿puedes por favor soltar ese barrote? Lentamente, donde pueda verlo. Escucha, incluso si me abres la cabeza, terminaré viéndome como un Picasso y, en mi muerte, mi multi-perspectiva crítica a tu visión del mundo seguirá prevaleciendo. No vale la pena.

“No digas otra palabra. He sido amable. He escuchado tu putrefacta mierda por demasiado tiempo y conozco a los de tu tipo demasiado bien. Eres de esas personas que sólo hablan y hablan, y en realidad no estás preparado para ayudar a nadie. Sólo lo relativizas todo y te anotas puntos moralistas baratos contra MI mientras vives gracias a la sociedad QUE YO CREÉ para ti. Y luego TÚ apareciste y la convertiste en una decadente orgía de “arte moderno” e ironía y auto-adulación y prácticamente nada de ciencia rígida ni resultados, y TÚ sigues llevándote todo el crédito. Pero yo soy un individuo que puede pensar por sí mismo y no caeré en tus sofismas.”

Es correcto, tú me creaste. Mi múltiple y postmoderna perspectiva simplemente no sería posible sin tu arduo trabajo ni los siglos de progreso moderno. Y estás en lo correcto, a menudo me va mejor, en términos de privilegios y estatus, que a ti, esto porque logro comprender mejor los aspectos culturales y psicológicos del mundo que tú. Y en general logro anotar más puntos morales y parecer más sofisticado.

Pero, de nuevo ¿qué esperabas? ¿Crear la libertad de expresión e instituciones que apoyan el pensamiento crítico y esperar que nadie te superara, que nadie te cuestionara? ¿Que me sentara como buena colegiala y agradeciera por tu alienante, vacía, deprimente, hipócrita y opresora sociedad? ¿Qué me dedicara a mirar telenovelas y jugar tus deportes y juegos de computadora y nunca hacer preguntas? Gracias por la oferta, pero vete al carajo. ¿No eras tú el que decía que aquel que pudiera lidiar mejor con la realidad debería ganar? Bueno, te lo explico: estás en el lado perdedor de la historia.

Y me doy cuenta de que este puede ser un mal momento para decir esto, pero en realidad no eres un individuo con pensamientos independientes. Simplemente estás siguiendo las relaciones estructurales inherentes de la sociedad, y la verdadera razón por la que estás reaccionando así tiene poco que ver con tus propias facultades como pensador independiente. En ese sentido, no tienes un “yo”; no estás tomando decisiones, sólo estás actuando como generalmente actúan las personas en tu posición dentro de la sociedad. Estas sólo son estructuras y propiedades del sistema cultural. Así es que no sólo conservaste a Dios, conservaste el alma, y construiste toda tu vida alrededor de ella, sólo cambiándole el nombre a “el individuo”.

Algunos pobres modernistas incluso creen que tienen un libre albedrío vinculado a este “individuo”. ¿Eres uno de ellos? Qué lindo, pero que tonto ¿no se suponía que deberías ser científico? ¿Cómo funciona eso en un universo objetivo y mecanicista donde todo se puede explicar por causa y efecto? (Está bien, reconozco que algunos de ustedes pudieron haber leído la defensa más sofisticada de Daniel Denett sobre cómo funciona el libre albedrío en un universo determinista, pero incluso ahí hay preguntas sin resolver).

Simplemente asumiste, no, más bien (y aquí esta esa palabra otra vez), creíste, que tenías algún tipo de voluntad individual que tomaba todas esas decisiones “racionales”. ¿Por qué no simplemente sales del clóset de una vez por todas como el ferviente creyente en disparates metafísicos que eres? ¿Por qué no simplemente admites que en realidad estás confundido pero que pones tu fe en la gran Biblia de la Naturaleza (un libro que, vamos, admítelo, en realidad no haz leído pero que aún así pones en tu librero)?
Pero, oye, si en realidad necesitas esa canción de cuna ¿quién soy yo para juzgar? Lo que te estoy diciendo son cosas que tú, querido modernismo, aún no comprendes. Pero ten por seguro que tus hijos probablemente lo harán cuando acabe con ellos. Y después me seguirán en todo tipo de extravaganzas homoeróticas, deconstruirán tu visión del mundo, tocarán temas incómodos en la mesa y se reirán del viejo y gruñón papá, todo pagado por ti en la universidad liberal más cercana.

Es sólo que esto es mas grande que tú y tu comodidad psicológica. La manera como limitas tu perspectiva a la  “realidad objetiva” significa que todo tipo de aspectos importantes de la realidad quedan fuera. Por ejemplo, si solamente aquello que es intersubjetivamente verificable cuenta como universal, y por lo tanto como real e importante ¿qué pasa con todos aquellos que no pueden participar en la discusión intersubjetiva? Como los animales o las personas pobremente educadas. No puedes pedirle su opinión a los animales ¿pero eso significa que no tengan experiencias subjetivas? Tu perspectiva lo convierte todo en un gran “objeto” y silencia a muchas voces. Esto abre la puerta a los abusos a medida que el mundo es convertido en simples recursos fríos y muertos bajo tu régimen mecánico y explotador.

Sería un placer solemne, debo admitir, mirar cómo tu coloso de falsa objetividad y progreso se desmorona y cae bajo una multiplicidad de perspectivas críticas que lo derrumbarán desde todos los flancos y revelarán tu verdadera naturaleza (si, ya sé que no existe una “verdadera naturaleza”, es en sentido figurado). Y en las grietas y ruinas de tu mundo, en una crítica y cuestionamiento perpetuo, es donde la humanidad será realmente emancipada.

LA MODERNIDAD NO ES LO SUFICIENTEMENTE MODERNA

Verás, el problema no es que seas demasiado moderno, demasiado científico o demasiado objetivo. El problema es que no eres ni cercanamente lo suficientemente moderno, científico o secular. Es debido a que tus ideas de la ciencia, la objetividad y la realidad son tan limitadas, y cargan con un pesado lastre de las religiones en cada grieta y recoveco, que continúas creando un mundo de mente estrecha y autoengaño. Tu “liberación ilustrada” y “progreso” se vuelven vulnerables a cualquier número de estructuras de poder particulares, injustas, arbitrarias y escondidas. Cuando aseguras que eres justo e imparcial, terminas de hecho sirviendo al poder y oprimiendo a los débiles. Sistemáticamente, una y otra vez.

Freud estaba en gran medida en lo correcto: hay una gran cantidad de cosas inconscientes.  Si miras dentro de tu mente, encontrarás que esto es cierto. Por ejemplo, los modernistas tienen un gran sentimiento de que si trabajas duro y te inclinas ante la Realidad Dura Real (aquella sobre la cual miran los Santos Ojos de de Objetividad de tu No-Dios), entonces serás recompensado por el universo. O que si te aplicas lo suficiente, podrás vivir en el Mundo Real. O que si eres Verdaderamente Objetivo y planeas bien las cosas, podrás ser el ganador. El líder. O que las personas “listas” se merecen más las cosas.

Pero, verás, al universo realmente no le importas. A nadie le importa un carajo. No se trata de ti. No se trata de tu “ciencia” o de tu inteligencia. En realidad eres verdaderamente insignificante, justo como tú lo dijiste (simplemente no pudiste aceptar las consecuencias de ello). Y nunca podrás llegar al “fondo de las cosas” con la “realidad real”; siempre será sólo otra historia que te contarás a ti mismo y nunca será creada por ti; siempre te será impuesta por unas estructuras sociales que se encuentran más allá de ti. Incluso si eres el mejor niño en la clase de matemáticas, al universo no le importa. No cede ni se revela ante ti.

Oye, modernista, siento decirte esto, pero hay algunas cosas que tienes que entender. ¿Sabes que tu ciencia surgió directamente de los filósofos antiguos y los escolásticos medievales a los que tanto desprecias, verdad? ¿Sabes que la filosofía no terminó contigo, que no eres el fin de la historia? ¿Sabes que toda tu visión del mundo y sentido de realidad algún día se verá tan infantil y estúpido como el Viejo Testamento es para ti? De hecho, ya es así ¿Sabes que las personas mejor informadas y con una mente más científica han estado riéndose de ti y ridiculizándote por casi dos generaciones? ¿Sabes que eres culpable de los peores crímenes contra la humanidad que se han cometido, todo en nombre de tu “progreso” superficialmente entendido?

Así que eso fue la postmodernidad. Sale Newton. Entra Foucault. Michael Foucault, uno de los filósofos franceses más importantes de las décadas de 1960-70, es tal vez el innovador más emblemático del código cultural postmoderno. El más estricto filosóficamente tal vez sea Jacques Derrida. De hecho, citemos al mismo Derrida:

“En vez de cantar el advenimiento del ideal de la democracia liberal y el mercado capitalista en la euforia del fin de la historia, en vez de celebrar el “fin de las ideologías” y el fin de los grandes discursos emancipadores, que nunca olvidemos este obvio hecho macroscópico, creado a partir de innumerables sitios singulares de sufrimiento: ninguna cantidad de progreso nos permitirá ignorar el hecho de que nunca antes, en términos absolutos, tantos hombres, mujeres y niños han sido subyugados, han muerto por inanición y han sido exterminados en la tierra.”

Derrida, J., 1993. Spectres of Marx. New York: Routledge, p. 85.

Pero hoy en día, por supuesto, muchas personas están “instalando” el código postmoderno sin haber escuchado de estos filósofos. Y en gran medida puedes instalarlo sin tener ninguna base filosófica, como en el caso de Noam Chomsky (quien por supuesto sabe mucho de filosofía pero, como podrás saber, desprecia la “teoría francesa” y tiende a criticar la política exterior de Estados Unidos sin muchos comentarios filosóficos).
Como podrás ver, el postmodernismo sigue un patrón similar al de las tradiciones axiales: ambos critican una etapa cultural o posición filosófica anterior, señalando sus inconsistencias inherentes (y las consecuencias negativas de estas). Ambas son una especie de proyectos “morales” que buscan reformar la sociedad a través del pensamiento crítico y el auto-escrutinio.

LA MENTE METAMODERNA

Espera un minuto – dice el metamodernista – si debemos incluir todas las perspectivas para poder llegar a valores universales ¿cómo es que la única perspectiva que ustedes los posmos (postmodernistas) parecen valorar es la suya propia? ¿No es verdad que la inclusión de todas las perspectivas requieren de un exitoso acomodo de tales perspectivas, incluyendo al modernismo al que te opones tan vehementemente? En realidad no estás tomando en serio las demás perspectivas si no las evalúas, comparas y conectas entre si (y les das a cada una el crédito que se merecen).

Dices que vas más allá de la sociedad moderna a través del pensamiento crítico ¿pero qué nos ofreces en verdad? Estás en contra de todas las grandes narrativas, todas las historias acerca de cómo el mundo entero está evolucionando, porque las encuentras monolíticas y opresivas. Estás en contra de todos los mapas generales de la sociedad y de la realidad porque piensas que reducen demasiado la riqueza de la vida y de la existencia. Y siempre buscas estar en el lado crítico de las cosas, siempre en contra de todo. Y dices que en realidad no crees en el progreso ni en el desarrollo, sólo en los cambios culturales, en las interpretaciones y en las estructuras de poder.

Cuando votas, a menudo lo haces por la izquierda o por los verdes (y en algunos casos por formas intelectuales de libertarianismo). Pero siempre que estos poderes se acerca al gobierno, vuelven a surgir las mismas estructuras burocráticas modernas.

Mientras que criticas la muchas veces exagerada “objetividad” de la ciencia moderna, y has producido algunos programas de investigación interesantes en las ciencias sociales y las humanidades (como la etnometodología, el interaccionismo, el análisis del discurso, los estudios culturales, el postcolonialismo, el eco-feminismo, la teoría queer, etc.), en realidad no has producido una nueva ciencia que se compare con la Revolución Científica del siglo XVII.

¿Y qué hay de la Ilustración? Sus ideas influenciaron a las constituciones de la mayoría de los países en el mundo. Tú tuviste la revolución estudiantil de 1968 en Francia y la contracultura en los Estados Unidos y en otros países, con autores como Herbert Marcuse y Aldous Huxley lidereando la lucha ¿pero en dónde está tu nueva sociedad?

Cada vez más, has sido refundido en departamentos universitarios donde escribes críticas de todo desde los reportes del FMI (Fondo Monetario Internacional) a canciones pop y videos musicales ¿pero dónde está la alternativa que ofreces? Por un tiempo fue el “socialismo democrático”, pero desde 1989 que no vemos que lo defiendas. Después fue la “ecología profunda”, pero el mundo se está industrializando y está consumiendo y se está modernizando más rápido que nunca. Después creaste el feminismo queer y las versiones actualizadas del feminismo radical, lo cual está bien, pero no existe ninguna evidencia de que “romper con la heteronormatividad” y “destruir el patriarcado” traigan una revolución real, o que de alguna manera nos conduzcan a una sociedad más justa.

Francamente, las mujeres han sido más libres gracias a la píldora y otros avances médicos que por la teoría postmoderna. Y después te has puesto a hablar del neoliberalismo, que aseguras que es el espíritu maligno que se ha apoderado del mundo, pero aún no puedes producir ninguna alternativa más allá del control burocrático. Occupy Wall Street no fue más que un zumbido. Todos tus proyectos se han caído al suelo y ninguno ha transformado profundamente a la sociedad: aún es capitalista, alienada, desigual y está en el desastre ecológico.

Veamos a tus héroes posmos. Foucault era bueno criticando a la sociedad moderna, te concederé eso. ¿Pero en qué creía? Quería que fuera legal que los adultos tuvieran sexo con niños (sin límite de edad) y estaba profundamente entusiasmado con la revolución iraní. Nunca propuso una solución útil. ¿Qué hay de Erich Fromm, el sabio gurú? Él quería que hubiera una planeación centralizada que se ocupara de toda la producción, quería asegurarse que sólo escucháramos música clásica en la radio, que un puñado de personas excepcionalmente sabias tuvieran el poder (claramente consigo mismo y con personas como Einstein en mente), amaba a Suzuki (el maestro Zen japonés que apoyó al régimen japonés durante la Segunda Guerra Mundial, incluso explicando a través del Zen cómo sacar un ojo con una bayoneta) y odiaba a los gays. Podría continuar. El punto es que tan pronto como es tu turno para ofrecer una visión y un nuevo camino, tu cuello es expuesto.

LA ANTÍTESIS DEL POSTMODERNISMO NO ES LA SOLUCIÓN

Tu problema, querido posmo, es que no puedes construir nada útil ni durable porque sólo te importa ser la antítesis de la sociedad actual.
En realidad no utilizas una multiplicidad de perspectivas: tu “multiplicidad de perspectivas” está limitada a una epistemológica (visiones del conocimiento y de cómo se obtiene) pero nunca a una multiplicidadontológica (ver la realidad misma como algo que cambia según las perspectivas).

Desde una visión metamoderna, esto simplemente no es suficiente. Tienes que hacerte más valioso que eso: debes tratar de construir una síntesis de todo lo que sabes de las etapas anteriores para poder crear una sociedad que solucione los tres mayores problemas de la vida moderna: la excesiva desigualdad global, la alienación o ansiedades neuróticas de la vida moderna y la insostenibilidad ecológica.

Esta síntesis, por supuesto, debe ser abierta y debe ser continuamente revisada. Una proto-síntesis. Tú mismo tienes que ofrecer una vía a la utopía, y debe incluir verdaderamente a lo tradicional, lo moderno y lo postmoderno, incluso si sabes que este camino jamás será el único disponible ni el “único correcto”. Lo hacemos porque tenemos que hacerlo, incluso aceptando el riesgo de estar equivocados. 

Esto requiere que tomes a todas las etapas de desarrollo anteriores mucho más en serio: debes verdaderamente lidiar con la idea de Una verdad Universal, con abrazar y cultivar interiormente una sincera y profunda fe (como aquellas de las tradiciones axiales); debes buscar la verdad objetiva en la que todos podamos concordar y buscar manejarla para engendrar progreso (que fue lo que la modernidad aportó); y debes buscar criticar y encontrar todas las posibles grietas y voces excluidas en esa historia (postmodernidad).

Cada etapa de desarrollo crea una belleza inacabable, desfiles de nuevas verdades, nuevas realidades, nuevas melodías del universo. La multiplicidad no es la única melodía del cosmos: suena dentro de una orquesta más grande que consiste de unidad, universalidad y fe, todas importantes y comparables entre sí.

LA POSTMODERNIDAD NO ES LO SUFICIENTEMENTE CRÍTICA NI MÚLTIPLE

Querido posmo, has sido bastante monolítico en tu incorporación de la multiplicidad, estrecho de mente en tus intentos de ser abierto de mente, prejuicios en tus no-juicios, jerárquico en tu anti-jerarquía. En pocas palabras, tu problema no es que seas demasiado crítico, postmoderno o múltiple, sino que no has sido lo suficientemente crítico, postmoderno ni múltiple.

Si eres tan bueno para tomar en cuenta las diversas perspectivas e incluir a todos ¿por qué el modernista apareció en tu puerta completamente destruido, borracho y con una barra? ¿Haz sido imperialista y opresivo sin que te hayas dado cuenta? ¿Has estado utilizando tu superioridad cognitiva y cultural para el sórdido placer de oprimir y hacer que los demás, en posiciones más débiles, se sientan desconsolados y despojados de su sentido de identidad, moralidad y realidad? ¿Has estado haciendo todo esto mientras te decías a ti mismo que defendías a los débiles? Si te estás justificando en esta violencia simbólica, entonces ¿dónde está la nueva sociedad que ibas a construir?

Aquí está lo que creo: para ser solidario con alguien, también debes ser solidario con su perspectiva. Esto significa que uno debe también entender las jerarquías de poder, no sólo los “espíritus malignos” en la forma de estructuras de clase, patriarcado, discurso, etc. que deben ser exorcizados a través de las “perspectivas críticas”, sino como diferentes etapas de desarrollo. Y los posmos están en general en una etapa de desarrollo superior a los modernistas.

Si niegas las diferencias de las etapas de desarrollo, también te costará reconocer algo importante: que para estar en posición de criticar a alguien, desde sus propias premisas, es actuar desde una posición de superioridad. Desde una posición de poder. ¿No está la identificación del privilegio en el centro de tus creencias? ¿En verdad creías que eras un perro subestimado ladrándole a los poderosos? Has sido un elitista bien informado y altamente privilegiado peleando contra los que están abajo todo este tiempo. Tú, mi querido posmo, armado con vastas cantidades de capital cultural y perspectivas superiores, perteneces al estrato más alto de la sociedad global, la clase superior de la modernidad tardía. Así que es mejor que aceptes tu privilegio y tomes algo de responsabilidad de incluir las perspectivas de los demás ciudadanos. Los posmos están en una posición de poder, más del que tuvo George W. Bush o del que tendrá Vladimir Putin.

CÓMO EL METAMODERNISMO SUPERA AL POSTMODERNISMO

La menta metamoderna toma a las perspectivas anteriores a valor nominal, como reales; simplemente sucede que algunas son mas reales que otras. Son calificadas, comparadas y balanceadas entre sí. Y para ello, uno debe ser capaz de escuchar verdaderamente y entender (y hasta cierto grado concordar) incluso con nuestros peores enemigos. Debemos aprender a escuchar a las demás personas y ver a través de sus ojos y fusionar nuestra realidad con la de ellos; ver cómo su perspectiva es una parte real y ontológica de la realidad. Escuchar a los extraños se convierte en la forma más grande de jihad.

“¿Vas a jerarquizar las perspectivas de las personas y a juntarlas en una visión unificada para mejorar la sociedad? ¡Que arrogante y sediento de poder debes ser! ¿Piensas que existen muchas realidades al mismo tiempo, no simplemente muchas visiones de la misma realidad? ¡Qué confundido y loco! ¿Y quieres definir el “progreso” de la sociedad! ¡Qué peligroso! Parecías ser una buena persona por un momento, pero ahora que veo hacia dónde te diriges ¡me repugnas absolutamente!”

Oh ¿eres  postmodernismo? Pensé que te aparecerías por aquí. Bueno, no era mi intención aparentar ser desagradable y arrogante, en verdad. Es sólo que he nacido a través de ti. Todo acerca de ti en última instancia conduce a mí. ¿Lo puedes ver? Yo soy tú. Y si no aceptas mis ideas es porqué aún estás en las garras del modernismo.

“¡Yo no soy como ellos! ¡ eres como ellos! ¡Obsesionado con las jerarquías y las etapas y el progreso y el poder! Pero yo no soy como tú; ¡resistiré y criticaré!”

Escucha, si no te gusta lo que estoy diciendo y piensas que he regresado al modernismo, estás admitiendo que yo tengo la razón: que en verdad existen etapas de desarrollo. De otra manera no sería posible una “regresión”.

Si quieres incluir a todas las perspectivas y tratarlas justamente, tienes que ser capaz de compararlas entre sí y ver cómo cada una de ellas son una parte importante de la realidad, como se complementan entre sí. De otra manera estás siendo condescendiente y monolítico.

Si quieres trascender y dejar atrás la obsesión con las jerarquías, debes ser capaz de describir desapasionadamente las jerarquías y relacionarte con ellas productivamente. Si resientes las jerarquías y las niegas, es porque aún estás en sus garras, aún estás obsesionado con ellas. Precisamente al desmitificar las jerarquías nos podemos liberar de esta obsesión.

Si quieres ser humilde y auto-crítico ¿no es más humilde asumir que existen etapas jerárquicas más allá de la tuya, que hay personas con visiones del mundo que superarán a la tuya dentro de sus propias premisas, incluso entre personas que conoces? Como he señalado anteriormente en este libro, las teorías de las etapas permiten una mayor humildad epistemológica.

Si quieres ser progresista, tienes que admitir que el progreso es por lo menos provisionalmente posible, lo cual requiere que definas, por lo menos por ahora, en qué dirección puede y debe desarrollarse el progreso.

Si ves que la realidad social es construida, que esa es una forma de “meta-narrativa” y que existen serios límites y huecos en esa narrativa ¿no estás obligado a reconstruirla? ¿A crear una nueva historia sobre la sociedad humana, la realidad y el progreso? ¿Sugerir una proto-síntesis?

Y si quieres incluir y excluir voces ¿no deberías por lo menos mostrar algo de solidaridad con todas las perspectivas, incluso con las que no te gustan o sientes que son inferiores?

Yo, la mente metamodena, ya no puedo creer en la crítica postmoderna a la sociedad moderna. Veo que carece de aspectos cruciales. Debemos seguir adelante. A través de su propia lógica dialéctica, a través de la estructura de sus símbolos y sus interpelaciones y sus contradicciones inherentes, el postmodernismo es la partera del modernismo.

Así que ahora vayamos a partir algunos traseros posmos.

Hanzi Freinacht es un filósofo, politólogo, historiador y sociólogo, autor de“La sociedad que escucha”, y de los próximos libros “Ideología Nórdica” y “Los 6 Patrones Escondidos de la Historia Mundial”. La gran parte de su tiempo lo pasa sólo en los Alpes Suizos. Puedes seguir a Hanzi en su perfil de Facebook.