Hanzi Freinacht

(traducido por Ram Gallegos)

Artículo original:
https://metamoderna.org/the-difference-between-post-and-metamodernism

Ultimamente he escrito mucho acerca del metamodernismo, que es la escuela filosófica de la que habla tanto este blog como mis libros. He presentado la noción de la aristocracia metamoderna, he propuesto cual será la metaideología de la sociedad metamoderna, he mostrado cómo hemos evolucionado del pensamiento pre-moderno al metamoderno a lo largo de la historia, y a lo largo de una serie de publicaciones he presentado la postura metamoderna hacia la vida, su visión de la ciencia, la realidad, la existencia, la sociedad y el ser humano (puedes leer más sobre esto aquí). Sin embargo, para algunos aún no queda claro cuál es la diferencia entre postmodernismo y metamodernismo. Y debido a que hay otras interpretaciones y usos del término “metamodernismo”, sobre todo en términos de una fase cultural, que difieren bastante de la manera en que la utilizo para describir una etapa de desarrollo, un paradigma filosófico y (tal vez con mayor importancia), una ideología política. Debido a todo esto, perece que hay mucha confusión sobre el término. Así que para aliviar este inconveniente, trataré de clarificar su diferencia, la manera como uso el término y por qué todo esto te debería importar.

El siguiente es un extracto ligeramente editado del libro de Hanzi Freinacht titulado “La sociedad que escucha: una guía metamoderna a la política, libro uno”. Es es el primer libro en una serie sobre el pensamiento metamoderno, un trabajo de filosofía popular que investiga la naturaleza del desarrollo psicológico y sus implicaciones políticas. Lo que leerás a continuación viene de un apéndice sobre el metamodernismo como fase cultural, una etapa de desarrollo y un paradigma filosófico.

La manera como se utiliza la palabra hoy en día viene de la premisa de que el metamodernismo es lo que viene después de una fase cultural previa y al mismo tiempo la completa. Esta fase se llama postmodernismo. A su vez, el postmodernismo significa “aquello que viene después de la sociedad moderna”. La sociedad moderna está basada alrededor de creencias como la ciencia, el progreso, una realidad objetiva e independiente, el individuo, etc. El “modernismo”, en este sentido, es la visión del mundo estándar que adquirimos en las sociedades occidentales contemporáneas (a menos que asistamos a escuelas bastante religiosas o estudiemos una carrera en artes liberales en la universidad, donde otros paradigmas son los que dominan).

El postmodernismo es un término general para las ideas y corrientes culturales que, cada vez más, desafían a la visión del mundo moderno estándar, por lo menos desde la década de 1960. Pero el postmodernismo no es realmente un escuela de pensamiento académico. Usualmente cuando las personas hablan de postmodernismo, tienen en mente a los pensadores postestructuralistas franceses. Estos incluyen a Michael Foucault, Jean Baudrillard, Jacques Derrida, Roland Barthes, Jean-François Llyotard y, tal vez, a algunos autores americanos como Richard Rorty, Daniel Bell o Frederic Jameson y Judith Butler. No trataré de describir el postmodernismo a detalle; es suficiente decir que el postmodernismo no cree en el “progreso”, sospecha de las grandes narrativas de nuestro tiempo, le gusta enfocarse en detalles, excepciones y periferias y critica el poder y el prestigio que tiene la ciencia en la vida moderna.

El arte postmoderno (para complicar las cosas, esto es lo que las personas usualmente llaman “arte moderno” y sobre lo cual escribo en mi libro Los 6 patrones ocultos de la historia mundial) puede darnos una muestra intuitiva de lo que es el postmoodernismo. Tal vez se pueda describir mejor con la imagen de Andy Warhol (quien, con la definición que utilizo aquí, puede ser catalogado como un artista postmoderno). Warhol nos muestra que las bellas artes y la cultura popular no son tan diferentes entre si: las superficies y apariencias dentro de determinados contextos son todo lo que importa. Sus trípticos y pinturas indican que las cosas mundanas y populares como las latas de sopa de tomate o Marilyn Monroe dibujada repetidamente en colores brillantes también pueden ser parte de las bellas artes porque no hay realmente nada tras bambalinas, ninguna profundidad ni secreto que rebelar, nada “especial” acerca del artista y su trabajo. El postmodernismo ve a través de tales ilusiones. Sólo existe la superficie. Y puedes jugar con estas superficies de manera irreverente: Pablo Picasso compacta diferentes dimensiones y múltiples perspectivas en el mismo cuadro bidimensional y el pastiche se vuelve cada vez más popular. El pastiche es la mezcla de diferentes estilos, corrientes o épocas en formas nuevas y muchas veces irónicas.

La etapa temprana del pensamiento postmoderno surgió en la literatura de finales del siglo XIX. Puede que recuerdes al Mago de Oz quien, después de haber sido desenmascarado como un fraude, le señala a Dorothy que él no es una mala persona: sólo un mal mago. O Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll, donde los diálogos estupefactos revelan la naturaleza absurda y contingente de la palabra y el lenguaje. Superficie, contexto, absurdo.

El postmodernismo está relacionado a cosas como el relativismo, el constructivismo social y a una especie de cinismo que viene de haber visto muchas perspectivas diferentes. Se relaciona con dejar de ser un ingenuo creyente de movimientos religiosos, políticos e, incluso, científicos. Al postmodernismo no le interesa tanto la verdad, ni lo que debería hacerse, sino, más bien, le interesa cuestionar todo, desarmar todo, decustrir, hacernos pensar de nuevo, hacer que estemos menos seguros, hacerle la vida menos fácil a aquellos que podrían controlar o manipular a los demás: los políticos, los grandes medios de comunicación, los científicos y los profesionales médicos. Para la mente postmoderna, la meta es llegar a una antítesis: la critica a lo que existe es lo que constituye un resultado real. No se trata de dar respuestas sino de refutar respuestas viajes y habitar nuevas preguntas.

Mientras que el postmodernismo ya había aparecido, en una forma vaga, en las artes y la filosofía del siglo XIX, y prosperó en las artes y la literatura de principios del siglo XX, apenas fue formulada con claridad en las décadas de 1960-70 y se convirtió en una fuerte corriente académica en los ochentas y noventas. Los sociólogos recalcaban, sin embargo, que difícilmente se podía catalogar al resto de la sociedad como “postmoderna” en los términos descritos por los teóricos franceses. Es por ello que se trataron de utilizar otras etiquetas para ese periodo como “modernidad tardía” o “segunda modernidad”. Sólo ahora, en la era del internet y las redes sociales, nos acercamos a un tiempo que verdaderamente podría ser descrito como postmoderno, donde la superficie verdaderamente lo es todo, donde todo se convierte en un collage de cortar y pegar, un pastiche interminable.

METAMODERNISMO

Pero la historia siempre sigue su camino y parece que nunca podemos atraparla. Mientras que la sociedad en las partes ricas del mundo estaba finalmente volviéndose postmoderna, los filósofos y teóricos culturales ya están identificando la siguiente tendencia: el metamodernismo.
La palabra “metamodernismo” es, en cierto sentido, una adaptación boba. “Meta” significa “después” en griego antiguo, así como “post” significa lo mismo en latín. Así que, básicamente, es la misma palabra que postmodernismo. Pero las connotaciones son distintas. El prefijo “meta” trae a la mente cosas como “meta-discusión” (una discusión sobre las discusiones) y “meta-teoría” (que es una teoría sobre las teorías). Así que la fase cultural metamoderna introduce, de alguna manera, una vista área sobre la vida moderna y comienza a reflexionar más deliberadamente sobre ella para tratar de darle forma.

Frecuentemente la palabra “meta” significa superior  o más allá (y algunas veces ambas). El metamodernismo como fase cultural es lo que surge después del postmodernismo, pero logra esto siendo más postmoderna que el postmodernismo mismo, así como el postmodernismo de la década de 1980 fue más secular y desencantado que la mentalidad moderna misma (puedes leer más al respecto aquí).

En un famoso artículo de 2010, los teóricos del arte holandeses Timotheus Vermeulen y Robin van Der Akker describieron una corriente en el arte y la arquitectura que descubrieron en años recientes, una corriente que llamaron metamodernismo. El arte, la arquitetctura y, hasta cierto punto, la cultura popular están saliendo de su fase postmoderna cínica, irónica y crítica que se puede observar en manifestaciones del arte abstracto y en comedias como Los Simpsons, Padre de Familia y South Park. El postmodernismo era contrario a mucho de lo que había contribuido la era moderna: estaba enfocada en ser una antítesis, en cuestionar lo que damos por sentado.

Por otro lado, el metamodernismo se ve a si mismo como una síntesis del modernismo y el postmodernismo. O, mejor aún, como una protosíntesis (“proto” – síntesis porque reconoce que independientemente de la historia que nos contemos, debe ser inconsistente y temporal). Como señalan Vermeulen y van Der Akker, el metamodernismo “oscila” entre el modernismo y el postmodernismo. Oscilar significa transitar entre ambas como una ola (puede que recuerdes este concepto de tus clases de física). Citando a Vermeulen y van der Akker:

“Ontológicamente, el metamodernismo oscila entre lo moderno y lo posmoderno. Oscila entre un entusiasmo moderno y la ironía postmoderna, entre la esperanza y la melancolía, entre la ingenuidad y el conocimiento, la empatía y la apatía, la unidad y la pluralidad, la totalidad y la fragmentación, la pureza y la ambigüedad.”

Vermeulen, T. & van der Akker, R., 2010. Notes on Metamodernism. Journal of Aesthetics and Culture, Volume II, pp. 1-14.

La ontología es una palabra que hace referencia a lo que sabemos sobre la realidad, acerca de lo que es “realmente real”. Así que cuando Vermeulen y van der Akker sostienen que el metamodernismo oscila “ontológicamente”, se re refieren a que los artistas metamodernos adoptan una nueva visión de la realidad misma. En esta visión, eres tanto un moderno creyente en la ciencia y el progreso como un crítico irónico y escéptico de tu propia creencia ingenua.

No profundizaremos en el análisis del arte y la arquitectura que estos autores presentan con una rica variedad de ejemplos. Básicamente, el metamodernismo mantiene el escepticismo postmoderno hacia el progreso y las “grandes narrativas” (ciencia, socialismo, etc.) pero reintroduce por la puerta trasera el sentido de dirección y la esperanza moderna como potenciales abiertos vagamente sugeridos.

Vermeulen y van der Akken son esencialmente, como muchos otros críticos de arte, intelectuales de izquierda y vinculan esta nueva corriente con una esperanza más amplia en campos como la renovación política, la crítica al capitalismo (o neoliberalismo), etc. Su artículo generó una atención considerable y hay un blog nombrado a partir de el, Notes on Metamodernism, con la contribución de muchos intelectuales. Deberíamos mencionar a Luke Turner, un académico del arte, quien reconoció a la estrella de Hollywood y escandaloso artista polifacético Shia Laboef (de las películas de Transformers, esas con robots gigantes, y el bailarín en el video musical de la canción de Sia Elastic Heart) como el autor del Manifiesto Metamoderno de 2011. Este texto esboza algunos de los principios de esta corriente artística y cultural. El manifiesto propone ideas como la ingenuidad informada, el realismo mágico y el romanticismo pragmático. Cuando hablamos del metamodernismo como fase cultural, como un Zeitgeist, es posible argumentar que se presenta una gran variedad de contextos actuales; que muchos de los eventos actuales son “fenómenos metamodernos”. Sin embargo, de nuevo, no es así como yo utilizo el término.

Pero también hay que observar que lo que dijimos del postmodernismo es válido para el metamodernismo: el hecho de que hubiera algunos autores franceses escribiendo sobre el tema no significa que la sociedad como un todo de pronto fuera “postmoderna”. Estas personas estaban adelantadas a su época y sus análisis era ciertamente apresurado. De igual manera, las personas que piensan que hoy vivimos en una era metamoderna son raras y están avanzadas a su época. Si estudian la sociedad actual en vez de trabajar en la filosofía inherente a la perspectiva metamoderna, es posible que confundan formas tardías o extremas de postmodernismo con el metamodernismo. Pero el metamodernismo es cualitativamente muy, muy diferente al postmodernismo: acepta el progreso, la jerarquía, la sinceridad, la espiritualidad, el desarrollo, las grandes narrativas, la política de partidos, el pensamiento integrador y muchas cosas más. Propone sueños y hace sugerencias. Y aún está naciendo.

Algunos fenómenos sociales de nuestro tiempo pueden catalogarse como metamodernos porque requieren una mentalidad metamoderna para entenderlos y responder correctamente a ellos. Tomemos a ISIS (el Estado Islámico). ¿Puede ser visto como parte de un Zeitgeist metamoderno? Para entender verdaderamente lo que sucede con ISIS, por qué surgió con tanta fuerza, debes ser capaz de entender la lógica de una sociedad de la información globalizada en donde se fusionan la sinceridad y la ironía.

Aunque ISIS dificilmente está dirigida por personas en una etapa metamoderna de desarrollo, su mera aparición es, en cierto sentido, un fenómeno metamoderno. Su aparición se debe a la lógica de una sociedad conectada y globalizada y a sus patologías de desarrollo. Vista desde esta perspectiva, el metamodernismo es la lógica dominante y subyacente de la era del internet. Pero aún falta que esa lógica cultural emerge por completo.

GENERAR UN NUEVO METAMODERNISMO

Lo que estoy haciendo en mi trabajo es algo que está estrechamente vinculado con la teoría cultural, pero aún así es bastante diferente. Comparto mucho del análisis de estos diferentes académicos del metamodernismo (cuyos trabajos, para ser justo, he presentado de manera simplificada). Pero también añado algunas cosas que creo que difícilmente podrían apreciar. Pienso que estos autores tienen, en gran medida, análisis correctos y comparto su entusiasmo. Pero se quedan cortos: su proyecto en realidad no nos trae esperanza ni idealismo pragmático. En realidad no retoma a la sociedad moderna ni mira más allá de ella hacia lo que viene después.

Aplaudo a estos pensadores como académicos, pero los denuncio como espíritus pequeños y cobardes. Son demasiado cuidadosos, demasiado críticos de si mismos, demasiado temerosos de presentar visiones de progreso y desarrollo. Son demasiado temerosos de evocar cualquier fe existencial o espiritual. En esencia, no son lo suficientemente sinceros con su sinceridad (o, de hecho, lo suficientemente irónicos con su ironía). Esto los coloca en formas extremas o tardías de postmodernidad, en vez de hacerlos auténticamente metamodernos.

En mi versión del metamodernismo, no estamos satisfechos con ver al metamodernismo sólo como una fase cultural. También existe la dimensión como etapa de desarrollo (que se refiere a que las personas y las sociedades evolucionan a una etapa metamoderna de acuerdo con la psicología del desarrollo adulto, por ejemplo), una dimensión filosófica general (el paradigma que he presentado anteriormente) y una dimensión política, que es en lo que se enfocan principalmente mis libros: un cierto análisis de nuestro tiempo que señala cómo nuestra sociedad está evolucionando y cómo deberíamos y podemos proceder razonablemente como sociedad, una visión de la política que necesitamos.

Por lo tanto, me estoy robando el término “metamodernismo” de su contexto original y le he añadido más significado. Como todas las cosas salvajes, la información debe ser libre. Y uno de los fenómenos más metamodernos, si utilizamos el término de nuevo como fase cultural, es el pirataje de símbolos para propósitos idealistas. El metamodernismo está siendo secuestrado.

Cuando lo descubrí, la cosa llamada “metamodernismo” era una pequeña y tierna obsesión para las conferencias académicas y las exposiciones de arte, tal vez una fuente de inspiración para arquitectos y cineastas. Cuando acabe con él, tendrás una ideología fuerte y efectiva que puede salvar a las sociedades del colapso y mejorar dramáticamente las vidas de millones; una corriente de pensamiento que puede superar y reemplazar a la democracia liberal y al capitalismo.

Si me crees cuando digo esto, eres o un tonto ingenuo o puede que estés comenzando a comprender que es esto del “realismo mágico”.

POR QUÉ LA POLÍTICA METAMODERNA ES EL FUTURO

Lo que llamo metamodernismo político es una nueva perspectiva sobre la política. Cambia no sólo la manera como vemos la política, sino también el rol que juega la política en la sociedad en primer lugar (y, por supuesto, presenta nuevas metas para lo que queremos lograr como sociedad y provee explicaciones para ellas).

De manera básica, la política metamoderna trata de introducir a la sociedad lo que viene después, y va más allá, de lo que comúnmente conocemos como “sociedad moderna”. Toma a una sociedad moderna contemporánea, como Suecia, y considera lo diferente que es hoy (política, social y económicamente) a como era hace cien años. Mira cómo han cambiado sus ciudadanos. Para empezar ¿de donde salieron todos los hackers, yoguis y feministas veganas?

Los socialdemócratas de principios del siglo XX tenían una ideología; una visión, una idea de cómo sería el futuro del Estado de Bienestar. En muchas partes, esa sociedad se ha materializado exitosamente. Pero desde hace algunas décadas ya no tenemos esas visiones ni metas, incluso cuando el mundo está cambiando más rápido que nunca y las posibilidades tecnológicas son más grandes que antes. Asi que ¿en dónde están las grandes visiones políticas?

En serio. ¿Dónde están? La izquierda trabaja sólo para mantener el Estado de Bienestar, los verdes para mantener la sustentabilidad de nuestra civilización actual, la derecha libertaria para aumentar el crecimiento económico y la derecha nacionalista o conservadora busca mantener el viejo estado-nación en presencia de la inmigración y la globalización. Todos estos movimientos e ideología están atorados en la mentalidad de la política de partidos que surgió de la sociedad industrial, con sus clases sociales y problemas. Ninguno de ellos nos ofrece nada nuevo, o algo que pueda mejorar sustancialmente nuestras vidas de manera que pueda compararse con la construcción de la democracia liberal moderna con una economía de mercado y un Estado de Bienestar. ¿Qué es lo equivalente a este sistema en la sociedad del futuro, una sociedad que sabemos que es globalizada, digitalizada y postindustrial? ¿En qué dirección podemos y deberíamos evolucionar? ¿Es esta una pregunta irracional? No pienso que lo sea. Pienso que es profundamente perturbador que nosotros, como humanidad, no estemos teniendo esta conversación.

Aquí es donde entra la política metamoderna. La política metamoderna trata de lograr una sociedad tan distinta a la actual como lo es la Suecia del presente a la Suecia de 1900. Todo será diferente. Para bien o para mal, las personas votarán de manera diferente, se educarán de manera diferente, trabajarán de manera diferente, vivirán y viajarán de manera diferente (incluso amarán y socializarán de manera diferente). Tendremos ideas diferentes acerca del mundo y nuestro lugar en él. El simple hecho de vivir se sentirá muy diferente.

Así que el objetivo de la política metamoderna es llevarnos de la etapa “moderna” de desarrollo social  (donde se encuentra la democracia liberal, la política de partidos, el capitalismo y el Estado de Bienestar) a la siguiente etapa “metamoderna” de desarrollo. Su objetivo es superar a la democracia liberal como sistema político, superar a todos los partidos políticos e ideologías, superar al capitalismo como sistema económico y superar y reemplazar al Estado de Bienestar contemporáneo. Ahí está ¿Pusiste atención?

La política metamoderna está dividida en tres partes:

  • La sociedad que escucha: que es el Estado de Bienestar del futuro, un bienestar que incluye las necesidades emocionales y apoya el crecimiento psicológico de todos sus ciudadanos. Una sociedad en donde todos sean reconocidos y escuchados (en vez de ser manipulados y sujetos a vigilancia, que son los hermanos degenerados de ser escuchado y reconocido).
  • El co-desarrollo: que es una especie de pensamiento político que trabaja a lo largo de los partidos, trabaja para mantener a raya los problemas del ego, los intereses emocionales y las opiniones sesgadas. Trabaja para mejorar el clima general del discurso político: “Yo me desarrollo si tu te desarrollas. Incluso si no estamos de acuerdo, nos acercamos a la verdad si creamos mejores diálogos y elevamos los estándares de cómo nos tratamos entre nosotros.”
  • La ideología nórdica: así nombro a la estructura política que respaldará a la creación de la sociedad que escucha a largo plazo y creará espacio para el co-desarrollo. Se llama ideología nórdica porque sus primeros brotes están apareciendo alrededor de Escandinavia. Incluye una visión de seis nuevas formas de política, las cuales colaboran para recrear a la sociedad a profundidad. Una gran parte de esto tiene que ver con cómo defendemos a los ciudadanos de nuevas maneras de opresión que pueden surgir como efectos colaterales de una sociedad “más profunda”. Estas nuevas formas de opresión son en general más sutiles y más amables psicológicamente que las que hemos visto en el siglo XX.

Estos tres puntos en conjunto son lo que yo llamo política metamoderna. Mi libro La sociedad que escucha explica cómo evolucionamos y crecemos psicológicamente como humanos. La idea es que existe una conexión íntima entre comprender cómo las personas crecen y evolucionan (intelectual, cognitiva y emocionalmente) y qué tan buena o mala será la sociedad. Así que debería (o debe) convertirse en prioridad política el apoyar el desarrollo psicológico de todos los ciudadanos. El segundo libro, titulado Ideología Nórdica, abordará los problemas de cómo se desarrollan las sociedades, cómo funciona el nuevo sistema político y cómo vencerá al sistema actual de la democracia liberal.
Cada vez estoy más seguro de que la política metamoderna es excepcionalmente útil para solucionar los males de la sociedad, por ejemplo:

  • La crisis ecológica multifacética
  • La inestabilidad de la economía
  • Las excesivas desigualdades globales
  • La ansiedad generalizada, o “alienación”, que sufren las personas modernas
  • Los desafíos de la migración mundial
  • La transición a una economía postindutrial, ruborizada y digitalizada
  • Y los retos de la gobernanza transnacional

En otras palabras, creo que puede abordar productivamente los problemas más importantes de la sociedad moderna tardía. La sociedad que escucha es el puente que nos puede llevar, en pocas generaciones, del mundo moderno a la sociedad metamoderna.

Así que, basicamente, una sociedad metamoderna se defina como una que ha “resuelto” los problemas de la sociedad moderna, así como la sociedad moderna “resolvió” problemas de la sociedad pre-industrial y tradicional (reduciendo dramáticamente la pobreza, las enfermedades, guerras, servidumbre, esclavitud y el mal uso del poder monárquico).

Ya que el pensamiento metamoderno resume mucho de la lógica de nuestro presente, también es útil para ti como individuo (especialmente si tienes ambiciones políticas).

Así que, en resumen, la misión de la política metamoderna es:

Unir las muchas luchas
de los cuerpos explotados de los pobres
con las luchas de las penosas almas perdidas
del mundo acaudalado.
Y expandir esa lucha
hacia la sostenibilidad a través del tiempo y el espacio.
Y expandir esa solidaridad
para desentrañar el vasto sufrimiento
y la multiplicidad de perspectivas
de todo el reino animal.
Y profundizar esa lucha
hasta que renazca como juego.

Hanzi Freinacht es un filósofo, politólogo, historiador y sociólogo, autor de“La sociedad que escucha”, y de los próximos libros “Ideología Nórdica” y “Los 6 Patrones Escondidos de la Historia Mundial”. La gran parte de su tiempo lo pasa sólo en los Alpes Suizos. Puedes seguir a Hanzi en su perfil de Facebook.